{"id":748,"date":"2010-10-19T14:53:28","date_gmt":"2010-10-19T19:53:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.radioactiva.com.pe\/blogs\/?p=748"},"modified":"2010-10-19T15:06:57","modified_gmt":"2010-10-19T20:06:57","slug":"del-rollo-de-pelicula-a-la-imagen-digital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioactiva.com.pe\/blogs\/del-rollo-de-pelicula-a-la-imagen-digital-noticia","title":{"rendered":"DEL ROLLO DE PEL\u00cdCULA A LA IMAGEN DIGITAL"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_749\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-749\" class=\"size-medium wp-image-749\" title=\"La fotograf\u00eda en los '80\" src=\"https:\/\/www.radioactiva.com.pe\/blogs\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/camara_y_rollo-300x186.jpg\" alt=\"La fotograf\u00eda en los '80\" width=\"300\" height=\"186\" \/><p id=\"caption-attachment-749\" class=\"wp-caption-text\">La fotograf\u00eda en los &#39;80<\/p><\/div>\n<address><strong>Por: Carlos Po\u00e9mape Tuesta<br \/>\nComunicador Social<\/strong><\/address>\n<p>En la d\u00e9cada de los 80\u2019, nuestro anhelo era tener una c\u00e1mara de fotos propia, pero si se ten\u00eda suerte, pod\u00edamos lograr que nos compren un rollo de 36 vistas, prestar una c\u00e1mara, tomar las fotos y que salieran las 36, pero la verdad es que eso casi nunca pasaba.<\/p>\n<p>Aunque lo pensaras mucho cada disparo como si fuera el \u00faltimo de tu vida (\u00bfgasto una foto en el juguete nuevo de mi hermano, o en el gato que va saltando por el techo de la casa?), apenas las fotos volv\u00edan del revelado, sent\u00edas una total decepci\u00f3n. O el rollo se hab\u00eda velado, o hab\u00edas salido con los ojos rojos, o estaban oscuras, movidas, fuera de foco, superpuestas, etc. Hab\u00eda miles de fallas posibles. <!--more-->En el mejor de los casos, de un rollo de 36 sal\u00edan 25, y de esas 25, s\u00f3lo cuatro o cinco se pod\u00edan colocar en un marco. Las dem\u00e1s quedaban sepultadas en un \u00e1lbum, que con suerte alg\u00fan familiar curioso pudiera ver una o dos d\u00e9cadas m\u00e1s tarde; es decir, en estos d\u00edas.<\/p>\n<p>Pero apenas unos a\u00f1os despu\u00e9s, dos boom consecutivos nos liberar\u00edan del oneroso trabajo de las casas de revelado: la aparici\u00f3n de c\u00e1maras digitales y el avance de la Internet. \u00a1Imag\u00ednense, nom\u00e1s!, despu\u00e9s de muchos a\u00f1os de sufrida experiencia esperando el revelado con los dedos cruzados y lamentando que la \u00fanica foto del amor de nuestras vidas fuese fea, de repente pod\u00edamos sacar la cantidad de fotograf\u00edas que quisi\u00e9ramos, instant\u00e1neamente, y a costo cero. Uno, dos, mil clicks. Total eran gratis y se pod\u00edan borrar con el simple apret\u00f3n de un bot\u00f3n con el dedo.<\/p>\n<p>Y fue esa misma gratuidad la que nos volvi\u00f3 m\u00e1s preciosistas y quisquillosos, principalmente a las jovencitas: <strong><em>\u201cQue me veo fea, s\u00e1came otra\u201d. \u201cQue cerr\u00e9 un ojo, b\u00f3rrala\u201d. \u201cQue sal\u00ed gorda, t\u00f3mame seis o siete en diferentes poses hasta que salga bien\u201d<\/em><\/strong>. As\u00ed de simple: borrar hasta lucir todo lo felices, exitosos y atractivos que quisi\u00e9ramos parecer. De repente, las fotos pasaron a ser una versi\u00f3n mejorada de nosotros mismos; una vida editada con la ayuda mi amigo Photoshop.<\/p>\n<p>Mejoramos tanto en imagen, que empezamos a reemplazar la vida real (llena de granos y nudos en el pelo) por otra m\u00e1s virtual, m\u00e1s detallada y mucho m\u00e1s conveniente. Dejamos de ser los que \u00e9ramos y empezamos a ser esos que sonr\u00eden felices con blanquizcos dientes en la foto del Messenger.<\/p>\n<p>Pero esa tibia vanidad no hubiera sido m\u00e1s que un hobby hogare\u00f1o si justo en ese momento no hubieran aparecido las redes sociales, que entre otras cosas, nos permitieron compartir contenidos con todo el mundo a trav\u00e9s de internet. Por primera vez, en lugar de esconder las fotos en un armario, sacamos las fotos al mundo. Despu\u00e9s de a\u00f1os de aburrirse adentro de una caja de zapatos, las subimos a Hi5 para que las vieran nuestros amigos, armamos \u00e1lbumes en Facebook para nuestros viejos compa\u00f1eros de escuela primaria, contamos nuestra vida a trav\u00e9s de im\u00e1genes en Flickr, e incluso armamos un blog para que un mont\u00f3n de desconocidos siguiera nuestro d\u00eda a d\u00eda a trav\u00e9s de las supercarreteras de la informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La vida empez\u00f3 a cambiar. Hoy en d\u00eda, los j\u00f3venes, en vez de salir a la disco un s\u00e1bado por la noche, se quedan en casa chateando y subiendo sus mejores fotos a un portal de citas o a su perfil de MSN.<\/p>\n<p>Dejamos de ser aquellos ni\u00f1os anal\u00f3gicos que cruzaban los dedos para que esa foto tan especial no saliera movida. Ahora somos seres digitales, editados y embellecidos por la tecnolog\u00eda. Ya no nos arreglamos para salir a alg\u00fan lugar y sacar fotos para recordar esa salida; sino que arreglamos las fotos para que nuestros amigos digitales vean lo lindos y exitosos que somos en la vida. Ha pasado el tiempo y ya nada es lo mismo. Vivimos en el futuro, un futuro perfecto y digital.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Po\u00e9mape Tuesta Comunicador Social En la d\u00e9cada de los 80\u2019, nuestro anhelo era tener una c\u00e1mara de fotos propia, pero si se ten\u00eda suerte, pod\u00edamos lograr que nos compren un rollo de 36 vistas, prestar una c\u00e1mara, tomar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[178,177,179],"class_list":["post-748","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion","tag-camara-digital","tag-fotografia","tag-pelicula"],"featured_image_urls":{"full":"","thumbnail":"","medium":"","medium_large":"","large":"","wpsimplegallery_admin_thumb":"","wpsimplegallery_thumb":"","1536x1536":"","2048x2048":"","wp_review_large":"","wp_review_small":"","grandmagazine_blog_classic":"","grandmagazine_blog":"","woocommerce_thumbnail":"","woocommerce_single":"","woocommerce_gallery_thumbnail":""},"author_info":{"display_name":"Radioactiva","author_link":"https:\/\/www.radioactiva.com.pe\/blogs\/author\/admin"},"category_info":"<a href=\"https:\/\/www.radioactiva.com.pe\/blogs\/secciones\/opinion\" rel=\"category tag\">Opini\u00f3n<\/a>","tag_info":"Opini\u00f3n","comment_count":0,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.radioactiva.com.pe\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/748","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.radioactiva.com.pe\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.radioactiva.com.pe\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioactiva.com.pe\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioactiva.com.pe\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=748"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.radioactiva.com.pe\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/748\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.radioactiva.com.pe\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=748"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioactiva.com.pe\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=748"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioactiva.com.pe\/blogs\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=748"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}