Alejándro Toledo: “Yo conozco a mis pescados”, “Los problemas de mi gallinero los resuelvo yo”

Alejándro Toledo: “Yo conozco a mis pescados”, “Los problemas de mi gallinero los resuelvo yo”

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Miércoles, 08 Febrero 2017
OPINIÓN

El presidente de las expresiones zoo­lógicas. Cuántas frases de este ex­presidente caído en desgracia. ¿Qué tipos de peces vería retratados en sus colaboradores este mitómano cuan­do hablaba de sus pescados?, ¿podrían ser unos Serrasálmidos?, quizás, pues estos pe­ces tienen muy mala fama, ya que las pira­ñas forman parte de esta especie, sin em­bargo, cuando están bien “alimentados” no causan problemas, ¿o vería unos peces glo­bo? También podría ser, pues estos son los más venenosos del mundo.

Y cuando hablaba del gallinero, ¿qué ti­pos de plumíferos veía? Seguro que aquí deliraba con aquellas llamadas Gallinas de Doble Propósito, o quizás también con las gallinas ornamentales, en vista de que es­tas son criadas únicamente por su aspec­to exótico y singular, y con el único propó­sito de adornar o exponer.

juan-sheput-23Tremendas artes hipnóticas de este in­dividuo para mantener a sus colaborado­res por más de 15 años atados a su discur­so, con la única promesa de la droga de la circulina, sí aquella que ofrece resguardo, tránsito libre, poder y fama efímera. El mis­mísimo Lucifer estaría envidioso de los po­deres y artes de este individuo; no ofrecía juventud ni riquezas eternas y, sin embar­go, era sano, sagrado, adalid de la lucha an­ticorrupción… un tiburón para sus pesca­dos, un gallo para sus gallinas, un líder en toda la regla para aquellos que en muchos casos nadaron en su acuario y pasearon por su gallinero imaginario durante más de 15 años.

¿Quién puede aceptar como líder, maes­tro y guía, a alguien que niega mil veces a la sangre de su sangre?, ¿que mil veces se em­borracha hasta privarse?, ¿que se autose­cuestra?, ¿quién puede aceptar como jefe a un personaje de esta catadura?. La culpa no la tiene solamente el expre­sidente, la tienen aquellos que apoyaron a esta persona sabiendo lo que hacía con su hija, que enterró a su madre en el terremo­to de Huaraz cuando en realidad moriría años después, que le encargó a su sobrino el manejo de los fondos extranjeros de Soros.

Estos pescados y gallinas, como los des­cribía el expresidente, vendieron su alma al “cholo sano y sagrado”, y encontraron la oportunidad de vivir del Estado cacarean­do “anticorrupción” todas las mañanas, mo­mento en que el gallo se despierta (bueno en este caso se acuesta). ( Milko Ibañez).

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